8 de enero de 2012

¿Qué es el chisme?

Había una vez una mujer que se disgustaba con las cosas que le decía un viejo cura muy respetuoso de Dios. Un día, las palabras de aquel anciano, aunque eran verdad, le resultaron inaguantables. Ella se enfadó tanto que fue por todas partes contando mentiras y chismes maliciosos sobre él. Pero cuanto más hablaba, más se entristecía. Al final se sintió tremendamente desdichada y empezó a arrepentirse de todas las mentiras que había dicho. Por fin, con lágrimas en los ojos, acudió a la casa del cura para pedirle que la perdonara.

—He dicho muchísimas mentiras sobre usted —le dijo—. Le ruego que me perdone.

El viejo padre tardó un buen rato en responder. Parecía estar profundamente sumido en sus pensamientos y orando.
Al fin dijo:

—Sí, te voy a perdonar; pero antes tendrás que hacer
algo por mí.
—¿Qué quiere que haga? —dijo un poco sorprendida.
—Sube conmigo al campanario y te lo explicaré —le respondió, mirándole fijamente a los ojos—. Pero antes iré a buscar una cosa a mi habitación.

Cuando el cura volvió de su cuarto traía bajo el brazo una gran almohada de plumas. La pobre mujer apenas podía ocultar su asombro y su creciente curiosidad. La mujer, nerviosísima, casi no podía contenerse de preguntar para qué era la almohada y para qué subían al campanario. No obstante, guardó silencio; y algo jadeantes los dos llegaron por fin al campanario de la iglesia. El viento soplaba suavemente por las ventanas abiertas del campanario. Desde la torre se divisaba una gran extensión de campo, hasta más allá del pueblo. De pronto el cura, sin decir palabra, rasgó la almohada y tiró todas las plumas por la ventana. El viento y las brisas se llevaron las plumas dejándolas caer por todas partes: en los tejados, en las calles, debajo de los autos, en las copas de los árboles, en los patios donde jugaban los niños, aun en la carretera y más allá, hasta perderse en la distancia.

El cura y la mujer se quedaron un rato viendo revolotear las plumas. Por fin el anciano cura se volvió hacia la mujer y le dijo:

—Ahora quiero que vayas y me recojas todas esas
plumas.
—¿Recoger todas esas plumas? —dijo con voz
entrecortada—. ¡Pero eso es imposible!
—Sí, lo sé —dijo el cura—. Esas plumas son como las mentiras que dijiste de mí. Lo que has empezado, ya no lo puedes parar, por mucho que te arrepientas. Tal vez logres decirles a algunas personas que lo que les contaste de mí era mentira, pero los vientos de las habladurías han desparramado tus mentiras por todas partes. Es fácil apagar un fósforo pero imposible extinguir el gran incendio forestal que puede ocasionar ese mismo fósforo.

«Así también la lengua es un miembro pequeño. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!» (Santiago 3:5)

Eso es el chisme...
José Simons.

16 de octubre de 2011

Touché.

Cuando hoy me levanté y me puse a escuchar Florence + The Machine, sentí algo extraño, algo que respiraba de mejor manera, sentí como si se cerrara un ciclo, pero en realidad no es así, sino como el toque para darme cuenta de que hay ciclos que existen y no los notaba. Por ejemplo, al sonar "Dogs Days Are Over", noté que se me iban las vacaciones, pasé de "Todavía me quedan 3 meses de vacaciones" a "Mañana empiezo clases", trágico. Pero no todo es malo a decir verdad, sólo tengo que meter el pesimismo un rato en la gaveta y reír por lo que fueron estos más de 3 meses de vacaciones.

Lamentablemente no visité ciudades a las que esperaba ir, pero eso no quiere decir, ni que no lo haré, ni que no pasaron cosas que no me esperaba. Bastante extrañas estas vacaciones, lo supe desde el primer momento en que dije "pasaré más tiempo en San Felipe que en las otras vacaciones", uno sabe cuando se viene algo, un cambio, una cosa. Pasé de una semana máximo en San Felipe a casi todas las vacaciones, cuando la gente dice "Esta vez haré algo nuevo", es algo así... claro, mucha gente nuevo it mean irse a Cancún o a Chapultepec, pero la gente pobre como yo ustedes saben. Aunque mira chico, bebí y reí de igual manera, eso sí, te me sentí un poco no yo cuando conocí a personas que no esperaba; pero cuando digo que no esperaba es que ustedes saben que te me soy asocial.

"Dogs Days Are Over" de Florence + The Machine es como que literal, esos días de yo ser un perro y despertar a las tres de la tarde se terminaron, mañana comienzo clases y mira que hay que dárselas de adulto y esas cosas. Estas vacaciones pasaron muchas primeras cosas y eso me alegra bastante, a pesar de que me dijeron mucho "no eres el primero que me lo dice", logré hacer para mí muchas cosas por vez primera. Así que... touché.







José Simons.

7 de octubre de 2011

No es que odio del todo a San Felipe, pero bueno...



Ayer me levanté muy tempranito, me sorprendió eso. He estado muy extraño todos estos días, un reencuentro conmigo mismo y la cosa, me aíslo más de lo normal, pero me hace bien; hasta me pareció bastante extraño eso de levantarme antes de que sonara la alarma para ir de por la mañana al parque. Y es que sí, te voy al parquesito solo y hasta al museo, bastante deprimente si lo vemos desde un punto de vista, pero yo no te nací morocho y bueno, si quiero salir... salgo. Aunque poniéndome a ver, no he invitado a nadie para que me acompañe, paradojas de mí. Ya casi se ha hecho rutina esto de ir al Parque y Museo San Felipe El Fuerte; antes de entrar comprar mi raspado de colita con leche condensada y anotarme en la entrada, esto siempre se me olvida y el guardaparques vive pegándome gritos para que lo haga, rutina también, pero olvidemos eso.




Bajando las escaleras es como entrar a un vórtice del tiempo, las calles empedradas y muchos árboles, ruinas y moho entre ellas, todo un arte que pocos aprecian, pero como yo te soy bien Siglo XVIII, me gusta. Lo primero que hago es poner Piano Sonata #8 (Pathetique) de Beethoven y guindarme mis audífonos, sentarme en donde quedaba la antigua iglesia y leer uno o dos capítulos de la novela de Agatha Cristie que voy leyendo actualmente, súper cómodo y feliz, subo la mirada y encuentro el cielo azul entre visto por las ramas del samán que tiene más de 200 años allí. Un sueño. Voltear mucho a los lados es algo deprimente porque hay muchas parejitas en tú sabes, aquello de comerse, pero les ignoro; sólo sonrío y sigo leyendo tras un suspiro; chico sí, esos suspiros que "se te salen" sin razón. Ayer te caminé bastante, eso sí, tragándome el miedo de que roban y la cosa. Las calles me las imaginé mejorcitas de aquella época, leí también que cada piedra fue puesta por los presos que pagaban condenas, miaba abajo y me decía: "Pobrecitos", pero ese es otro cuento. Algo incómodo caminar por esas calles cuarteadas por el terremoto y por las raíces de los inmensos árboles, pero orgulloso de poder ser caminante de esas calles; cada estación tiene un pequeño letrerito en piedra que te dice qué fue esa pared llena de enredaderas y hasta el puente donde lavaban las damiselas de allá por muy lejos años.





Mi canción para el parque dura 19 minutos y algo, la repetía y la repetía una y otra vez, como si viviera en un video donde yo era el protagonista y todo el parque de fondo, la música y esas cosas que le dan a uno cuando anda caminando solo por ahí. El raspado ya se me pone aguado y camino por unas aceras de ladrillo rojo que mialma, la edad debe ser inimaginable, las parejitas me ven como el muchacho ese extraño que camina solo y se me viene a la mente eso que me decían de pequeño: "En ese parque no le hables a nadie porque no sabes si son un espanto del terremoto". Volteo y sonrío... me acordé de alguien, me sonrojo; esas tonadas de piano y el ambiente no ayudan mucho; hacen que te enamores solo y digo solo porque así andaba físicamente... pero no de pensamiento.



José Simons

6 de octubre de 2011

Countdown - Beyoncé.

Nuevo video de Beyoncé, donde se le ve la pancita y se nota que embarazada y todo, no suelta los bailecitos y la fama.







José Simons.

Siempre Coca-Cola...


Daft Punk, el dúo francés de electrónica, vuelve a juntarse con Coca-Cola para realizar, esta vez, un exclusivo diseño limitado sobre sus botellas de vidrio. Daft Punk Coca Cola Box Set, contiene un par de botellas de vidrio, con tapas que hacen sinínimo a los cascos ultra modernos; esta vez llenos del símbolo de la banda y con un baño de oro de 18 kilates y 925 logotipos de plata.

Eso sí, sólo 20 de estas cajas de felpa o terciopelo negro podrán ser obtenidas a nivel mundial, con la respectiva firma de los integrantes de Daft Punk.



José Simons.

4 de octubre de 2011

Háblame del 2012.

Bonjour lecteurs... Paris Fashion Week está en pie y yo así tan fácil no lo iba a dejar pasar. Me puse a pensar y vi que tenía alguito de tiempo que no les regalaba algo a las guapas chicas en cuanto a moda se refiere. Pues no les traigo vestiditos caros de los cuales no podrán comprarse y sólo vendrán a suspirar aquí précisément, sino algo más asequible y útil. Le vernis à ongles, mais oui, pinturas de uñas. Y claro está que de la mejor casa que de la imponente marca Chanel, pionera en tendencia y yo, para que no me anden perdidas en eso, les traigo los colores que usarán todas en la Primavera 2012, trop fabuleux; pero ustedes belles, no querrán estar en el 2012 usando lo que todas usarán, non l'horreur, yo de regalo les traigo los perlados gustos que hoy mismo se presentaron en Paris.

El color perlado, algo que va en juego con el "bajo el mar" de la colección Chanel Primavera/Verano 2012, juntando el "Pearl Drop 511" y el "Black Pearl 513"





Y como si fuese poco, acá les dejo el Cabaret de manos y pinturas de uñas para que varíen de tonalidades, esas que sólo vieron aquí y que luego verán en todos lados.



P.S. Espero que disfruten el nuevo look del blog.

Au Revoir lecteurs.



José Simons.

1 de septiembre de 2011

La persona que me gusta.

Chico, ¿has creído tú?, a veces siento que soy muy exigente, aunque de verdad no lo creo. Te explico, yo te soy bastante peculiar, lo sé, distinto y lo que la gente normal dice. Sé que no soy el típico, nunca encajo, en nada, lo sé. Pero en fin... te vengo es a hablar del prototipo de persona que quiero para mí y que desde mi punto de vista no debería ser tan difícil encontrar. Clasifiquemos...

-Con kilos de más no, por favor, lo sé, me han dicho que por decir esto me voy a encontrar a alguien con sobrepeso y me enamoraré, pero mentira.
-La paviperreadera la aborrezco, bah!, por favor Karma, mira, dame a alguien que le guste el café y el vinito, pero que en ocasiones sea capaz de beber cervezas conmigo mientras vemos televisión.
-Que le guste leer, o que por lo menos sepa, porque es que mira, hay una gente que... válgame.
-Que sepa escribir, que chico, sepa la diferencia entre tilde y acento; que use comas y signos bien.
-Que no me aburra, que me hable... mira, de cosas que yo no sé, pero por favor, de matemáticas no, que de sumas no sé nada.
-Que no le tema a sentarse y acostarse en la grama, que me acompañe a leer en ella, que me interrumpa la lectura con un beso.
-Yo mira, quiero que sea tan cursi como yo, que le guste que yo le monte la pierna y le abrace al dormir, pero que también lo haga, no que se deje y se quede como una tabla.
-Que no duerma boca arriba, la gente muerta me da miedo.
-Que le guste amapuchar, apapachar y todas esas vainas que sí, suenan bien gay, pero no me importa.
-Que hable inglés, por lo menos vale, ¿te imaginas que yo le quiera decir algo en la calle y no me entienda palabra?, no, me seca.
-Que por favor no escuche vallenato, no. Cero reggaeton, cero salsa, cero merengue. Parfavar.

Y creo que es básicamente todo, pero por último creo que se me ocurre algo...

-Que exista.


Au Revoir.
José Simons.


31 de agosto de 2011

Volvemos a lo mismo.

Hola chico, mira, aquí te estoy otra vez, es que las ganas de escribir se te me han hecho grandes, sigo escribiendo a mano y quemando los escritos, pero de verdad que a veces siento que debo contarte muchas cosas, ya son 3 años contigo y bueno, cuando escribo a mano, me siento infiel y sabes que eso a mí no me va. Lo sé, lo sé, soy anormal, pero te soy yo. Bueno, ¿qué te cuento?, ¿sabes que la otra vez me tomaron una foto dando un beso?, chico, primera vez que me tomo una foto de esas. Me veo hasta boniti... Ya va, ¿es la primera foto que salgo besando a alguien?, me lanzo al Guaire. Qué horror. Parezco virgen.

Pero bueno, tú sabes que yo no te soy de esos, que suben fotos besándose, ni de esos que ta hacen espectáculos de besos en la calle. Yo te soy de por allá del Siglo XVI, bien recatadito y viejo prematuro. Ay sí, vale, yo sé, te soy diferente a los demás, me gusta tomar café y té por la tarde, leer novelas de suspenso, me gustan las cruces y escuchar Amy Winehouse, soy aburrido, mi diferencia es notoria, pero nada divertido. Eso sí, no seré de los sociales que todos conocen y hablan bien o mal, mi sociedad se resume a dos amigas. Mis amigas como el vino, mientras más añejas, mejor.

En fin, chico, hablando de todo, ¿tú crees que mi mamá me conoce?, no, no me conoce. Mira, son 19 años desde que nos presentaron, ¿y tú crees que esa mujer sabía que no me gusta comer comida de almuerzo en la noche?, no sabía. Oye vale, y eso me pone triste, si ni mi madre me conoce, tú me dirás. Será un lío que otras personas me conozcan bien, ¿no crees?, siempre me dicen de todo, que soy diferente, nada común, pero que me digan eso cuando soy uno más que se queda tomando Ron solo en su casa, ¿ah?, dime tú...

Cada vez San Felipe es lo que me chupa el alma, sigo aquí y al parecer me seguiré quedando, ¿tú has visto?, estas vacaciones han estado bastante raras, pero no quiero pensar, me dejo llevar, supongo que algo bueno saldrá de todo esto. La vida es lo que pasa mientras le buscamos un por qué a la vida.

Au Revoir.
José Simons

30 de agosto de 2011

El Secuestro.

Esto lo había planeado desde hace bastante tiempo ya, al principio claramente no fue fácil, siempre quise que me secuestraran sexualmente o yo hacerlo. Año tras año, detalle tras detalle, quise hacerlo, que mi pareja o alguien con quien pudiese cumplir mi fantasía, lo confieso, soy muy sexual, saciar mi sed cuesta, pues siempre quiero, además, me sobran las fantasías, espero algún día poder cumplirlas a cabalidad. Este es el cumplimiento un secuestro, sádico, sensual, sexual, pícaro y hasta algo temido, pero así empiezan todas las acciones. Lucas, fue un chico que conocí por una red social, un morenazo bastante guapo, de esos perfilados, ojos entrecerrados y una sonrisa cuadrada con dientes parejos y casi perfectos, nos encontramos un día, nos tomamos algo, hablamos, genial... nos gustamos, pasaron varios días, varios encuentros, besos e incluso sexo, pero esta fantasía me tenía rondando por la cabeza desde siempre y sentía, que por las circunstancias, podría cumplir con él mi deseo. Se lo propuse un día cualquiera, así de repente, como esos ataques que me dan a mí. Lo que tenía en mente, era principalmente que él accediera, lo demás lo hacía yo. Esta vez tuve que necesitar un poco de ayuda para ejecutar el plan, mi amiga Amanda, que lo conocía de una o dos veces en reuniones de mi azotea, era la indicada. Se lo propuse y me dijo que me ayudaría, lo que faltaba era un taxi o un carro, el cual estuviese dispuesto a llevarlo vendado y amarrado de las manos y no pensar que era una extorsión. Fue también fácil, un taxista conocido accedió al asunto. Era hora de preparar todo.

Mi azotea, siempre disponible a callar y a mantenerse para mí, fue el lugar donde yo haría lo previsto. Compré un colchón inflable, bastante cómodo, a pesar de tantas veces hacerlo en el suelo, ya era hora de darle un poco de decencia al asunto; unas sábanas blancas, algunas velas chicas, incienso de esencias hindúes, fresas, leche condensada, hielo, lubricante, todo bastante perfeccionado. Mi ideal era cualquier día, le dije a Lucas que estuviese preparado esta semana, pues cualquier día y a cualquier hora, le diría que llegó el momento. Intriga. Algo bastante sexy. Lo hice así, le pregunté un Martes en dónde se encontraba, eran las 6:00pm. Estaba saliendo de ensayo de baile, le dije que esperara afuera, que lo iba a pasar un taxi color rojo, que no se preocupara, que mi amiga estaría allí. Amanda llevaba todo, unas vendas y la pena encima, algo que después se le quitó, pues le parecía muy cómico todo aquello. Llegaron al lugar, él estaba esperando todo nervioso, Amanda lo saludó desde el carro y él se acercó, abrió la puerta trasera, en donde iba ella y empezó a saludar...

-Hola, ¿cóm...-
-Cállate, hoy tú no vas a hablar, no me conoces, no me deberías tener confianza, eres la presa y te espera el cazador- le dijo Amanda, algo que le dije que dijera, para asustarlo un poco y hacer el teatro bastante bien, ella le pasó la venda- Toma, te pones esto, rápido que no tenemos todo el día- Le amarró las manos bastante fuerte, que hasta se quejó del dolor. Se bajó del carro y dejándolo acostado en el asiento trasero, desde la ventanilla le dijo- Ni se te ocurra soltarte e intentar ver hacia dónde te llevan o te saldrá peor. Acabas de ser secuestrado-.

Lucas sabía del asunto, pero no imaginó que todo iba a ser tan misterioso, empezó a asustarse, pero este susto era bastante gustoso, el corazón le latía muy rápido y empezaba a desesperarse al no saber a dónde iba. Le había dicho al taxista que lo trajera a casa por el camino más largo, que si quería bajarse a comprar algo, lo hiciera y lo dejara un rato solo en el carro, pero vigilando de que no se quitara la venda. Dieron varias vueltas y luego me envió un mensaje avisándome que lo traería. 7:40pm, no había nadie en mi casa, pues mi mamá y mi padrastro se habían ido a una playa a la cual mentí al no querer ir. Yo lo esperaba en mi casa, un poco nervioso, claro, pero dispuesto a no demostrarlo, esta noche yo era el domador, debía demostrar que tenía el poder, debía demostrar que era el secuestrador. Malo.

Visualicé el carro rojo que venía cerca, era hora. Se estacionó el taxi en la puerta de mi casa, me dirigí a la puerta trasera, y ahí estaba acostado, vendado y con las manos atadas a la espalda, su bolso tirado a un lado; la imagen me causó risa, no imaginé a Amanda amarrándolo y diciéndole lo que le dije. Lo agarré por un brazo y lo senté. Se dio cuenta que era yo, debió ser por el olor de mi colonia, me preguntó que si se podía quitar ya la venda y que quería agua. Le dije que no y lo halé fuera del carro, un poco violento, pero con algo de delicadeza todavía. Me despedí del taxista y empezamos a subir las escaleras, poco a poco. Llegamos a la azotea y lo senté, me dijo que tenía sed y que quería agua, no se la iba a dejar tan fácil, primero me puse a encender las velas y luego el incienso, busqué agua y le subí la cabeza halado de los cabellos, le dije que abriera la boca y le fui echando agua desde altura hacia la boca. Tal cual un secuestrado, haciéndolo sufrir un poco, le dí un beso en la boca, terminando con un mordisco en el labio inferior. Le quité la venda para que viera todo aquello, el ver por vez primera, desde hace largo rato, se le hizo difícil, sonrió de manera pícara y me dio otro beso. Lo aparté y le volví a poner la venda. "Todavía eres mi secuestrado" le dije. Le desamarré las manos, para que pudiera estar más cómodo y pudiera tocarme fácilmente.

Lo llevé hasta el colchón y lo recosté, nos besamos largo rato, primero suavemente y luego de manera ruda, como me gustaba para la ocasión, mordiscos y roces, le fui besando el cuello poco a poco hasta llegar a la oreja, lamiéndolo y mordisqueando hasta hacerlo retorcer y gemir. Luego baje poco a poco con besos por encima de su franela, alguno que otro mordisco, las manos se las tenía agarradas con las mías, de manera que no pudiese moverse mucho en cada sensación débil que yo tocara. Le subí un poco la franela y empecé a besar su barriga, con respectivos suaves mordiscos y lamidas inesperadas, subí de nuevo a su pecho, acaricié suavemente sus tetillas y las lamí, una a una, dándome mi tiempo. Él, con los ojos vendados disfrutaba, se retorcía y gemía para mí, me excitaba todo aquello. Le quité la franela y volví a besarle en los labios, de nuevo su cuello; así lamí y mordisqueé sus lóbulos. Me llené los dedos índice y medio con un poco de lubricante sabor a fresa, para poder jugar un poco en su pecho, esto le producía un placer que lo hacía gemir, intenté jugar con su Punto W, empezando con roces desde su tetilla derecha, bajando hasta el ombligo, subiendo al esternón, bajando nuevamente al ombligo y así terminar en su tetilla izquierda; esto lo hice de la misma manera con besos y lamidas, aquello fue explosivo, soltó un gemido que lo hizo gritar y respirar de manera entrecortada, yo me reí para mis adentros y me dirigí hacia sus pantalones; fui desabrochándolos con paciencia y rozando mi boca con su miembro por encima del pantalón. Se los quité, lo dejé en boxers y empecé a besar y a rozar sus muslos, era increíble poder ver como la piel se le erizaba con cada toque y como su pene bombeaba en cada gemido que hacía. Lo disfrutaba, lo sé. Le quité el boxer y empecé a juguetear con su miembro en mi boca, caliente y erecto; comencé a darle sexo oral, lamiendo de arriba a abajo, rozando un poco con los dientes para cambiar la sensación, bajé hasta sus testículos para de igual manera el lamer fuese protagonista, así pasé un rato hasta que busqué el lubricante de nuevo y me llené el dedo índice para estimular su ano.

Antes de comenzar, me aparté y me quité igualmente toda la ropa, y allí estábamos los dos, desnudos, llevando la brisa nocturna de mi azotea, bajo una Luna llena que alumbraba perfectamente. Comencé a introducir mi dedo poco a poco, primero rozando por fuera para que así pudiera darme la bienvenida. Haciendo círculos, introduciendo y sacando mi dedo, lo veía excitado, intentando contenerse de otro retortijón, a lo que respiraba por la boca y de igual manera mordiendo sus labios. Así introduje mi segundo dedo, el dedo medio, de manera tal de estimular bien antes de introducir mi pene, erecto de igual manera. Jugué bastante bien con el lubricante hasta empezar a introducirle mi miembro. Poco a poco vi como desapareció mi glande dentro de su ano fácilmente, en donde comencé a hacer lo que tenía que hacer, adelante y hacia atrás, él delante de mí, con sus piernas abrazando mi espalda. Le besaba y mordisqueaba, su boca, su cuello... todo. Primero lento y luego pasando un poco más rápido. Intenté alcanzar la leche condensada y derramé un poco en sus labios, le besé y saboreamos los labios, el uno del otro. Así pasamos por largo rato hasta que mi eyaculación se hizo presente junto con la de él, gemimos, nos retorcimos y contraíamos, dimos una exhalación peculiar de satisfacción.

Él pensó que era el momento en que todo terminaba, pero sólo era el comienzo, le di placer, ahora faltaba él a mí. De nuevo besos y roces hicieron recuperar la libido necesaria para hacer que su miembro pudiese estar erecto. Él no veía nada, así que yo prácticamente hacía el trabajo; le llené su pene de lubricante y así jugueteé con él un momento. Cambié de posición y me le subí encima, dejándome ver como un jinete, introduciendo su miembro en mí, poco a poco, logrando que me penetrara satisfactoriamente. Empecé con movimientos regulares, arriba y abajo, que la penetración fluyera, dando círculos, despacio, amortiguando el paso, pasando a la penetración más rápida y profunda. Yo gemía y el sudor empezaba a correr por mi frente. Eyaculó. Me sonreí y él como pudo, llegó a agarrar mi pene para masturbarme y así lograr que lo hiciera yo también, no tardé en hacerlo. Qué placer. Agarré dos fresas y le coloqué una en la boca, la mordió y lo besé, así hice con la segunda, no sin antes rozarle la cara y el cuello. Estaba deshidratado, necesitábamos agua, tanto él como yo. Agarré la cava, me serví agua y le di un poco. Agarré un hielo y jugueteé con él en su pecho, creando líneas por las cuales seguían los besos y las lamidas. Fue un sexo increíble, me recosté a su lado, miré la Luna y sonreí, había cumplido mi fantasía sexual. Lo había hecho.

- ¿Ya me puedo quitar la venda? -preguntó.
- Sí, ya has pagado el rescate -le dije, y sonriéndonos, le quité la venda y nos volvimos a besar.





José Simons

28 de agosto de 2011

Diario.

Querido Diario.

Sí, te digo así, porque así te siento, como un diario, aunque... sí, lo sé, te he tenido abandonado y eso, pero entonces no serías un diario; bueno mira, tú me entiendes. Chico mira, estos días he estado diferente, no me preguntes, es que ni me conozco. Mírame, ¿yo todavía qué hago aquí en San Felipe?, ¿dónde están esos arranques míos de largarme a Caracas?, no me conozco. Aunque bueno, sí, te sigo siendo el mismo pendejo cursi y romántico que ajá, gusta a muchos, pero siempre lo joden. Y chico, yo no sé, pero todo esto ha estado bastante raro, he pensado en dejar de estudiar, porque mira, yo me quiero largar del país y ¿de qué me sirve estudiar Derecho?, de nada. Aunque no te lo niego, he aprendido en experiencia de vida, en muchas cosas. Pero ya siento que hasta aquí. No se lo digas a nadie, porque mira que todavía no estoy preparado para el drama, y fíjate que de eso he tenido bastante.

Ay... si tú supieras, a veces me dan ganas como de irme, pero es que no sé a dónde, ¿tú no conoces un lugar así en donde yo pueda sentarme en una gramita y ser feliz?, te quiero algo así. Relajante, donde no tenga que pensar mucho, donde me aísle de todo. Tráeme un Parque del Este a mi vida y una vista a El Ávila. Eso me hace feliz. Bueno, ¿tú te acuerdas de este chico que me gusta?, mira, no, mejor no te hablo de eso. A ti tampoco te he contado. En fin, la vida está algo difícil, la otra vez dije que esto es la crisis de los 20s, pero nadie me creyó y me dijeron que eso no existe; yo no sé si existe o no, pero así lo pienso. Ser adolescente tirando a adulto, es difícil, las responsabilidades las ves mezcladas con ganas de pasarla bien, la independencia es bastante deseada, pero es como que la Ley de Murphy te abrazara. Yo no sé, nunca sé nada. Lo que sí sé, es que ahorita ando rompiendo casi todas las franelas, las mangas y los cuellos están desapareciendo y chico, yo no sé por qué, pero bueno...

La gente piensa que uno está muy bien, pero yo sé que no, uno sufre, como todo el mundo, pero nuestro mundo es nuestro y somos unos egoístas, por eso sentimos que todo se nos viene abajo. Uno intenta pasar desapercibido, pero no te lo puede, creo que es normal, pero qué fastidio, me empieza a costar la costumbre sobre crecer. A veces la sinceridad y ser directo me va bien, pero a veces me va muy estrellado contra la pared, hay momentos en donde sientes que das un paso, pero hay comentarios que te hacen retroceder seis. Irritación.

Al principio pensaba no decirte nada diario, chico, aunque hay muchas cosas que he dejado de contarte, supongo que es porque estoy creciendo y la privacidad me la quedo, no sé. Pero bueno aquí tienes, para que sientas que no te he olvidado.

José Simons.